julio 02, 2007

Sabato

Me estremeció una noticia que leí esta mañana en el diario; la recorté y la guardé en uno de los cajones de mi archivo, entre esos tantos retazos que en estos años me han ayudado a vivir.

Una mujer, en un crudo invierno, apenas con una remera y un pantalón, se escapó del Hospital Psiquiátrico con el deseo de ir a buscar a su compañero. Aprovechando la distracción del maquinista, robó una locomotora y, haciéndola funcionar sin dificultad comenzó su odisea. El había trabajado en el ferrocarril y le había enseñado a conducir trenes y “muchas cosas mas”.

“Si ustedes supieran lo que es el amor me dejarían seguir”, le decía al oficial que la detuvo y, mientras la llevaba a la comisaría, con llantos desesperados, gritaba: “¿Vos nunca hiciste nada por amor?”.

¡Cuánto mas humanos son estos gestos que los de tantos individuos que corren por la ciudad enceguecidos por sus proyectos!

He querido rescatar esta historia de entre mis papeles, ya que de alguna manera, cuando el razonamiento nos conduce al borde de la psicosis colectiva, estos actos son lo mas parecido a una salvación.

Ernesto Sábato. (Antes del fin) -autobiografía-

1 comentario:

Fleder dijo...

Genial!!